No puedo vivir sin ti, sin sentir tu dulce sabor cuando
tocas mi boca, eres lo que disminuye mis penas y en lo primero que pienso cuando
quiero celebrar mis triunfos. No puedo vivir sin ti, sin el cosquilleo que me
haces sentir, sin tu oscuridad; para mí, eres tranquilidad. No puedo dejarte;
aunque los demás lo digan, aunque sea lo mejor, no puedo dejarte; simplemente
es así, aunque lo llamen adicción, capricho, no importa, simplemente no quiero
dejarte.
N. Rodríguez
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